El presidente estadounidense, Biden, tras en pleno fiasco de Afganistán, ha decidido regalar 1.000 millones de dólares en armas a Israel. No da 1.000 millones contra la ocupación israelí sobre territorios palestinos o árabes, para socorrer la economía palestina subyugada por la colonización israelí. Mientras, la UE, un tal Borrell habla de dos estados en paz, Israel y ‘Palestina’, contemporáneamente a mirar para otro lado a las continuas expropiaciones que el ejército israelí realiza. Un cómplice, como Estados Unidos, de una política injusta y, por lo tanto, fallida.
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