Audiencia Universal y mi hermana Rachel Corrie

Santiago González Vallejo

Economista. Ligado a diferentes asociaciones y plataformas. Cofundador del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe. Ha trabajado en USO en acción sindical y en la Secretaría de Acción Internacional y Desarrollo Sostenible. Cree que un problema democrático es la falta de redistribución económica.

24 mayo 2009

Como parte de la acusación popular en una de las demandas que tiene que dirimirse en la Audiencia Nacional -si así se resuelve en la fase procedimental-, que implica a 7 altos responsables militares israelíes que ordenaron arrojar una bomba de una tonelada en una zona densamente poblada de Gaza, me siento concernido por el editorial de El País, 7 de mayo, ¿Audiencia Universal? que reflexiona sobre la conveniencia de mantener la capacidad de este Tribunal en la impartición de justicia gracias a su competencia para perseguir crímenes invocando la jurisdicción universal.

El editorial resalta que la persecución de crímenes no puede ser la tarea prioritaria del Tribunal, al igual que lo manifestado por el Ministro Moratinos, justamente cuando se admitió en un primer momento la demanda antes señalada, porque afectaba a las relaciones entre España e Israel.

En este punto hay que resaltar que el reclamar ‘justicia’ se hace porque la ‘política’ ha fallado.
Estaremos todos de acuerdo que en esa zona, en Palestina, hay una ocupación. Israel ocupa, Palestina es ocupada. A partir de aquí, los datos son apabullantes, en casas destruidas, expropiaciones, matanzas, asesinatos extrajudiciales, presión física moderada (alías, tortura) 10.000 presos, normas internacionales incumplidas, millones de refugiados con ‘derecho’ al regreso, el dictamen de la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre el Muro de Cisjordanía, el bloqueo de Gaza,…

Y los dirigentes políticos, entre ellos Toni Blair, Moratinos, la Presidencia checa, Hillary Clinton (la misma que amparó la ‘legalidad’ de torturas y que ¡la UNED! quiere darla el doctorado honoris causa de «derecho») en lugar de intentar corregir esos crímenes que debieran afectar las relaciones amistosas con diho estado ocupante, siempre han premiado a Israel, aprobando incrementos de relaciones, comprandole y vendiendole armas y disculpando (o apoyando) nuevas destrucciones de casas, el amurallamiento de los bantustanes y las leyes étnicas.

Mi hermana Rachel Corrie luchaba contra la ocupación.
Para ella, la política de Estado era la defensa de la legalidad. Fue asesinada por un bulldozer de la ocupación israelí. Tras ella han sido asesinados más personas y ha aumentado la ocupación.
¿Qué han hecho los políticos? Seguir aplaudiendo, en la práctica, la ocupación.
De ahí, el buscar reparación intentando otras vías.

La demanda es contra 7 militares israelíes. No contra Israel. Entonces, ¿tenemos que entender que la defensa que hace Israel de esos funcionarios es porque ese comportamiento obedece a una razón de Estado?. El Ministro Moratinos, en lugar de hacer política y reivindicar la justicia ¿arguye razones de Estado para cambiar la ley?. La empresa PRISA y el periódico El País ¿también se han pasado al bando de las ‘razones de Estado’?

Rachel Corrie no aceptó razones de Estado. Ella estaría a favor de Dreifus. Ante la sumisión de los Gobiernos occidentales a las razones de estado, las demandas judiciales son algo más que el grito de Victor Hugo de «yo acuso».

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