A propósito de la polémica que se ha suscitado sobre un investigador, que además tiene una responsabilidad política, sobre si tenía o no derecho o si cumplía o no con sus obligaciones contractuales, ha habido una gran confusión al mezclar, incluso en el mismo artículo informativo, las palabras beca y contrato. Y no son lo mismo. Desde hace mucho tiempo se ha reclamado y a pesar de los diferentes gobiernos, y este último no es la excepción, que se aclarase normativamente una cosa y otra. El sindicato en general y USO en particular, los jóvenes investigadores, el Consjeo de la Juventud, etc.. hemos estado reclamando que los licenciados, ya sea en estudios superiores o de Formación Profesional, deben tener contratos laborales, en sus diferentes tipos, incluyendo el de obras y servicios. Y la investigación es trabajo. Las becas estarían asociadas a las actividades de prácticas o de formación prelicenciatura. Hay por parte de muchas empresas e incluso la administración un intento de vulnerar esta distinción, debido a la escasa inspección laboral, profundizando en la precariedad, incluso con fraude de ley obligando a los becarios a un pseudo convenio formativo con centros educativos. Todos cómplices de esas prácticas que redunda en trabajadores pobres y en la escasa cultura empresarial,
La ‘nueve’, libertadora de París, reflejada en los jardines del Palacio Real
Una exposición, al aire libre, en el marco de los jardines del Moro, detrás del Palacio Real de Madrid, está dedicada...





0 comentarios