En los inventos con escaso precio, pero de un uso masivo, puede haber beneficios multimillonarios. Y eso es lo que ocurre con el uso del dinero de plástico. Cada vez que utilizamos la ’tarjeta’, los comerciantes tienen que pagar una comisión a las entidades financieras intermediarias, incluyendo la propietaria del sistema de la tarjeta. Y en esa comisión está incluido el precio que pagamos. Es decir, la pagamos nosotros y al no verla no sentimos que afecte a nuestro bolsillo.
Con nuestros ahorros pagamos la comisión -del 0,1 al 3 por ciento del valor de la transacción- y la posesión de las tarjetas, con un contrato anual de 6,12 o más euros. El abuso de posición de los emisores ha sido tan descarado que ha habido ya procedimientos de las autoridades estadounidenses y europeas por prácticas monopolistas de unas contra otras en determinados ámbitos geográficos, dado el poder asimétrico entre los principales emisores, American Express, Visa, Master Card, todas ellos estadounidenses. Pero esas prácticas de dominio monopolístico se producen con mayor énfasis frente a comercios e incluso entidades financieras.
Los comerciantes liquidan los porcentajes acordados con la entidad financiera para sufragar los costes de comunicación y computación, amortización de los aparatos físicos donde se leen las tarjetas y el margen comercial, incluyendo la cuota de los dueños de la emisión de la tarjeta. Tan evidente es el abuso de los poseedores de las redes, Servired, Euro 6000 y 4B, de los emisores de tarjetas y de los Bancos y Cajas depositarios de nuestros dineros, que los comercios grandes han intentado emitir sus propias tarjetas y las entidades financieras fidelizar con descuentos por su uso.
La realidad es que se está aceptando pagar y transferir a empresas privadas por un servicio fedatario (se tiene o no dinero en tu cuenta de ahorros) cuando tecnológicamente se puede solventar y hacer que el Banco Central Europeo (¿al servicio de quién está?) tenga el poder de emisión del dinero y de emitir a cada ciudadano un carnet-tarjeta de débito avalado por los activos líquidos de ese mismo ciudadano. Otra cosa es que la ’autonomía’ de dicho banco no satisfaga las necesidades de los ciudadanos.
https://www.diagonalperiodico.net/global/impuesto-capitalista-tarjetas.html





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