El Olivo roto: Escenas de la ocupación, de Teresa Aranguren

Santiago González Vallejo

Economista. Ligado a diferentes asociaciones y plataformas. Cofundador del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe. Ha trabajado en USO en acción sindical y en la Secretaría de Acción Internacional y Desarrollo Sostenible. Cree que un problema democrático es la falta de redistribución económica.

28 diciembre 2006

«Esta es una virtud de este libro. Meterte en un castellano escanciado, un instante, en ese panóptico tantas veces visto en la tele y, sin embargo, con un logro escaso para golpear nuestras conciencias y reclamar nuestra acción. Porque, ¿cómo estas escenas de ocupación siguen impunes y se vuelven a repetir con nuestra indiferencia y la pasividad de nuestros gobiernos?»

La forma es el fondo. Teresa Aranguren, llena de vitalidad, necesita contar lo que ha visto en sus viajes a lugares de conflicto, con la rebeldía que la quema y su perenne búsqueda de azuzar nuestra mente y sentimientos.

Su querida Palestina, la antigua Mesopotamia ocupadas merecen su esfuerzo para narrar historias, cuentos, vivencias reales en prosa, con cadencia, sin la aparatosa exigencia de la crónica periodística que sí, dirá el dato, pero se olvida de la mujer o el hombre, del niño o de la anciana, sus manos, su ser, su vida, sus sufrimientos. La ocupación como corte vital de unas existencias que se podrían desarrollar en el mismo espacio, con el mismo cielo, fuera del aprisionamiento y canalización que la fuerza, la injustia, el racismo y la complicidad que la ocupación realiza, somete, silencia y aplasta.

Aranguren, un día nos contó uno de los motivos de su necesidad de escribir este libro:
– Cómo no transmitir la queja de una anciana palestina, dueña de unas ventanas, mirador de la enésima redada, destrucción de hogares y muerte o presidio de los ocupados palestinos que, llorando, nos dijo a los periodistas que, con su permiso, habíamos invadido su casa para hacer nuestro trabajo ‘filma todo, es necesario que el mundo sepa lo que nos ocurre, lo que nos hacen. Porque no es posible, que nadie proteste ante esta injusticia. Si lo supieran, los israelíes no actuarían con esta impunidad’. El problema, remachó Aranguren, es que lo sabemos, todos los gobiernos lo saben y no hacen nada.

Estas doce historias que encierra el libro, ‘olivos’, la risa de Malek’, ‘la pierna’, desgranan historias con un trasfondo de prosa poética. El libro pone nombres, caras, historias de la ocupación. Hace cercanos sus sufrimientos y deseos. Se leen masticando el polvo, la tierra o el sabor amargo de la aceituna, Consiguen trasladarte a ese espacio, sin tiempo, sin control, a la arbitrariedad de la ocupación y la violencia.

Esta es una virtud de este libro. Meterte en un castellano escanciado, un instante, en ese panóptico tantas veces visto en la tele y, sin embargo, con un logro escaso para golpear nuestras conciencias y reclamar nuestra acción. Porque, ¿cómo estas escenas de ocupación siguen impunes y se vuelven a repetir con nuestra indiferencia y la pasividad de nuestros gobiernos?

También te puede interesar…

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *