¿Es la UE coherente ante la ocupación de Palestina?

Santiago González Vallejo

Economista. Ligado a diferentes asociaciones y plataformas. Cofundador del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe. Ha trabajado en USO en acción sindical y en la Secretaría de Acción Internacional y Desarrollo Sostenible. Cree que un problema democrático es la falta de redistribución económica.

21 octubre 2012

La UE acaba de obtener el Premio Nobel de la Paz. El Comité noruego se lo ha concedido por haber logrado que la paz, la democracia y los derechos humanos hayan arraigado en Europa y que «la guerra continental [en referencia a la II Guerra Mundial] haya derivado en una paz continental».

Esas loas pueden resultar incomprensibles para los palestinos. De Europa han venido los problemas y es el origen de la ocupación de Palestina. También, ahora, de allí vienen muchas ayudas a los palestinos. Es el primer donante. Pero se espera de Europa que de alguna respuesta coherente al problema de la ocupación, para que esta acabe, no sólo y sólo ayuda. Y esto no se ve. Parece que Europa, la UE es parte del problema de la ocupación que combaten los palestinos y aquellos, sean europeos, israelíes o estadounidense que están en el campo de una paz justa.

Hay una ocupación en la tierra Palestina. Cada día hay nuevas expropiaciones. Las colonias sionistas que hacen inviable un Estado palestino diferente a los bantustanes de la Sudáfrica racista se construyen a costa de los campos y viviendas de sus habitantes originarios. La cosecha de aceitunas se pudre en olivos agonizantes en las tierras que el Muro, que se interna en Cisjordania, separa de sus propietarios.

El otro día, un exfutbolista palestino, ahora pescador, Abu Rayash fue asesinado en las aguas gazatíes. El bloqueo que sufre Gaza desde hace años, un castigo colectivo, contrario a las Convenciones de Ginebra, es denunciado por las diferentes agencias internacionales de las Naciones Unidas.

Los cónsules europeos en Jerusalén ocupada en un Informe común dan cuenta anualmente de estas y más tropelías que comete la potencia ocupante a sus respectivos Gobiernos. Su informe no se hace público (en una organización que se tilda de democrática) para evitar que la opinión pública sepa que año a año, sus Gobiernos saben que se incrementa el avance de la ocupación israelí, las expropiaciones, las destrucciones de viviendas palestinas en Jerusalén, los cultivos yermos sin sus agricultores expulsados o que las leyes racistas israelíes siguen haciendo estragos entre la ciudadanía palestina, sea la que cuenta con pasaporte israelí o la que carece de él. Y no hacen nada.

La biblioteca de los informes es copiosa. Ni el Cuarteto, donde forma parte la UE y la propia ONU (¡), ni su enviado especial, un tal Toni Blair, han hecho otra cosa que, ante cada envite de la potencia ocupante, ‘lamentar’ el hecho en sí y continuar repitiendo la necesidad de que haya diálogo entre las partes, pero dejando al ocupante impune ante el hecho consumado. También lamentan la violencia, aunque esa violencia institucional acometida por las leyes racistas israelíes, el Ejército de ocupación y los colonos le merezca menos reparos a la que ejercen las desarrapadas fuerzas de resistencia palestinas.

¿Cuántos años dura la ocupación Palestina? ¿Cuántos colonos, año a año, aumentan la jibarización de la Palestina histórica? ¿Cuántas víctimas palestinas cada año hay por esas leyes racistas israelíes? ¿Qué es lo que hace la Unión Europea ante el incumplimiento israelí del derecho internacional?

No mira para otro lado. No es indiferente.

Peor, es cómplice.

Los Acuerdos de Asociación entre la UE e Israel se incrementan y profundizan. Se deja libre comercio, en la práctica, a los productos originarios de las colonias israelíes. Se sigue permitiendo que existan los check point en Cisjordania que impiden la economía palestina. Se aprueba el comportamiento de Israel al consentirle que ejerza un bloqueo a Gaza y el control de Cisjordania. Se admite la colonización económica de la economía palestina y la propia ayuda internacional. Incluso, cuando es destruida esa ayuda internacional por parte del Ejército israelí, como el aeropuerto de Gaza, construido con la ayuda española en tiempos de Aznar, no se reclama a la potencia ocupante, daños y perjuicios.

Aún más, a pesar de la evidencia de que premiar los hechos consumados del agresor israelí, éstos no se han frenado sino que se han incrementado, al serle gratis a la potencia ocupante su realización, la UE va a ampliar las regalías económicas a Israel y sus colonias a costa de los palestinos suscribiendo una ampliación del Acuerdo de Asociación UE-Israel.

Este es el panorama con el que nos encontramos. Y de ahí la pregunta inicial ¿es la UE coherente ante la ocupación de Palestina?

Los tripulantes del barco Estelle, con bandera de la UE, que pretenden romper el bloqueo de Gaza y que rechazan la ocupación israelí de Palestina han dado sus propias respuestas mostrando que no les es indiferente la suerte que sufren los palestinos y diciendo a los líderes de la UE que la justicia exige una acción, no sólo palabras. La UE ha recibido el Premio de la Paz. Se la pide coherencia. ¿La UE consentirá que la ocupación israelí continúe y dejará a su suerte a los palestinos y a los tripulantes del Estelle?

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