Israel subyuga a Palestina

Santiago González Vallejo

Economista. Ligado a diferentes asociaciones y plataformas. Cofundador del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe. Ha trabajado en USO en acción sindical y en la Secretaría de Acción Internacional y Desarrollo Sostenible. Cree que un problema democrático es la falta de redistribución económica.

8 marzo 2017

Me encuentro en Jerusalén. Me habla un trabajador palestino. De la ciudad. No es israelí. Es una de las personas que padecen la ocupación.

Denuncia la retirada del permiso de trabajo -que da la potencia ocupante israelí en Jerusalén- a los trabajadores de hostelería como antes a los de un hospital palestino. Los expulsados del trabajo, nuevos pobres que vivirán de la asistencia internacional, no son israelíes. Ése es su pecado. Ni siquiera son judíos franceses o españoles que pueden adquirir la nacionalidad israelí, mientras que a los refugiados palestinos se les impide volver a sus hogares, ni siquiera a los refugiafos palestinos en Siria, que están sufriendo un doble éxodo.

El espejismo, la coartada de que hay un «proceso de paz», duerme conciencias y agrava las complicidades con el ocupante. En la sede de las Naciones Unidas, en Bruselas o entre los grupos municipales del PP y Ciudadanos de Gijón.

¿A qué Israel defienden esos grupos? ¿A un Estado ocupante y que practica el apartheid? Yo creo que los ciudadanos de Gijón, por medio de otros grupos políticos, han dado una respuesta adecuada: aunar la defensa de los derechos humanos con los actos y la palabra, y apoyar y defender, no alimentar al ocupante israelí y su economía del apartheid.

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