Pablo González, periodista precario, sin empresa fija, por ejercer esa profesión y ser experto en los países del este europeo, estaba días después de la invasión rusa a Ucrania, en la frontera ucraniana polaca, en el lado de Polonia, país de la UE.
Observaba la llegada de refugiados. Fue detenido por la policía polaca por sospecha de ser un espía al servicio ruso. Eso fue hace, hace más de 22 meses. Sigue preso, sin cargos formales, esperando que las autoridades polacas acusen y aporten las pruebas y, en su caso, que el juzgado fije fecha del juicio. No han querido que, provisionalmente, a la espera de cargos y fecha de juicio, esté en nuestro país y con su familia en libertad vigilada.
Todo esto en el jardín europeo y con malas empresas informativas que aceptan censura de muchos Estados y poderes y omiten informaciones a los lectores.
Autor Foto: VICENTE RUIZ FERNÁNDEZ





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