Pablo Iglesias con un kipá en Jeresalén ocupado

Santiago González Vallejo

Economista. Ligado a diferentes asociaciones y plataformas. Cofundador del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe. Ha trabajado en USO en acción sindical y en la Secretaría de Acción Internacional y Desarrollo Sostenible. Cree que un problema democrático es la falta de redistribución económica.

11 septiembre 2014

Me llaman amigos para mostrarme su desconcierto ante la foto de Pablo Iglesias, uno de los líderes de Podemos, con un kipá, el gorrito de los judíos cuando hacen muestra de su afán religioso, en el Muro de las lamentaciones en el Jerusalén ocupado por Israel en la guerra de 1967 y que, en buena lógica, debiera de pertenecer a un futuro Estado palestino.

En la misma crónica donde aparece el Sr. Iglesias con el kipá, éste declara su apoyo al BDS, la campaña por el boicot, desinversiones y sanciones a Israel mientras dicho Estado incumpla el derecho internacional.

Parece que texto e imagen de este líder quiere decir algo así como hay que pedir y practicar el boicot a Israel, pero eso no quiere decir que se está contra los judíos o que eso, el BDS, sea antisemita.

Todo esto en un contexto cercano de más de 2000 asesinados en Gaza por el ejército israelí, la violencia cotidiana de la ocupación con sus expropiaciones y nuevas colonias, el drama de los refugiados y el bloqueo de Gaza por parte de Israel. Al Sr. Pablo Iglesias y los otros miembros del grupo de la Izquierda Unitaria Europea, entre ellos de Bildu, Izquierda Plural y Podemos no se les ha dejado ir a Gaza por parte de Israel, que deja entrar o salir a su discrecional entender, fuera de cualquier libertad de paso.

Yo también con esa foto he quedado decepcionado. Por supuesto respeto el asunto religioso, aunque cada vez me parece más esotérico. Fui a la catedral de San Pedro y me rechazaron por llevar los pantalones cortos y como quería visitarla me adapté a sus planteamientos; fui a una mezquita y me descalcé; en sinagogas he entrado y supongo que no eran de culto porque no había ni dios. Pero lo de la kipá me desconcertó por varios motivos. Una cosa es respeto y otra es seguimiento de un culto y en qué sitio se hacía. Se puede visitar la catedral de Santiago de Compostela y no abrazar a una estatua que representa al denominado apóstol de los cristianos. Se puede respetar a los religiosos judíos, acercarse al Muro de las Lamentaciones, aceptando la segregación de hombres y mujeres (sic), pero no ir cubierto con un símbolo judío, sino lo eres, y si hay que ir cubierto porque lo ‘mandan’ (?) los cánones, hacer como hizo en una ocasión Felipe González que se puso una gorra. ¿Pero hacer una muestra de respeto religioso a un judaísmo en territorio ocupado?

En todo caso, el Sr. Pablo Iglesias al hacer esa visita y pose pública con foto para la prensa, no en una visita privada, pretendía dar un mensaje. Supongo que era el sí al BDS de Podemos y que no era él o su partido antijudío. Pero creo que no había necesidad de ese doble mensaje y de esa forma, en un territorio ocupado.

El BDS no debiera esa justificación de kipá para ser defendido y apoyado. Quizá los asesores o el propio Sr. Iglesias así lo crean.

La política sionista es apoyada por la mayoría de la población israelí, no sólo la de los colonos. La política de excluir a la población palestina es mayoritaria en el sector religioso judío israelí. Israel utiliza el marco religioso judío para realizar una política sionista de supremacía judía israelí y de apartheid contra los palestinos, de ahí las leyes de ciudadanía, el rechazo a los refugiados palestinos, la ley Nacional del Fondo Judío, etc. Por lo tanto, no puede haber respeto al sionismo, ni a un judaísmo de conquista y eso representa el Muro de las Lamentaciones, que forma parte de los territorios ocupados, dado que los judíos israelíes quieren mantener (y agrandar) la conquista militar. Ojalá que hubiera un movimiento relevante de judíos israelíes (y de judíos de otras nacionalidades) que reclamase la soberanía palestina sobre Jerusalén, para hacer posible una Palestina laica, respetuosa con todas las religiones y que la ciudadanía con iguales derechos civiles, políticos y económicos fuera una realidad.

En una ciudad ocupada militarmente, el respeto al derecho internacional y a las Convenciones de Ginebra y de paso a los derechos humanos debiera ser el norte de todos los actos políticos y los gestos, como las fotos, ir en esa dirección. Y mostrar el rechazo a la ocupación a políticos, artistas, científicos, deportistas y religiosos, sean de cualquier religión o nacionalidad. Y eso no se hace poniéndose el kipá, que significa un respeto religioso al mundo judío, en un territorio ocupado, frente a un gobierno como el israelí que no tiene ningún respeto hacia el ‘otro’ palestino, pero tampoco a un fundamentalismo judío que celebra la muerte de los no judíos y no rechaza estar en un territorio ocupado.

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