Gaza: Seguimos siendo humanos, de Vittorio Arrigoni

Santiago González Vallejo

Economista. Ligado a diferentes asociaciones y plataformas. Cofundador del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe. Ha trabajado en USO en acción sindical y en la Secretaría de Acción Internacional y Desarrollo Sostenible. Cree que un problema democrático es la falta de redistribución económica.

12 agosto 2010

Un libro, frente al intento de deshumanización que por ondas, imágenes y escritos opacos, elusivos, cosméticos o falsos acometen los poderes (israelies y aliados) que hacen cómplices a unos equidistantes amorales ciudadanos occidentales que asumen las palabras desproporcionado , conflicto, o guerra, olvidando que los palestinos son seres humanos

Tenía una duda sobre si leer el libro. Trata sobre los terribles días en los que Gaza estaba sóla e inerme contra la maquinaría de destrucción (gratuita) israelí de diciembre de 2008-enero de 2009.

Sabemos lo que ocurrió. Una matanza. 1.400 asesinados. Una matanza más, más mortífera, más destructiva que otras. Trae el recuerdo de Jenin o la propia Gaza,… Periódicamente se produce una matanza y destrucción israelí, aparte de las de baja intensidad, en Jerusalén, en Cisjordania, en Gaza que están desvelando la inexistencia de un proceso de paz o que la comunidad internacional, todos sus líderes, no dejan de ser cómplices activos del abandono y expolio palestino de la política supremacista israelí.

Pero sí, merece la pena sentir su lectura. Porque interpela a la conciencia del lector. El microscopio humano que nos lanza Arrigoni persigue que se vean los ojos, la piel de las personas que están debajo de las bombas israelíes. Es un intento de evitar que nosotros hagamos abstracción de esos seres humanos que sufren el exilio y la expoliación de sus vidas en su propia tierra. Un libro, frente al intento de deshumanización que por ondas, imágenes y escritos opacos, elusivos, cosméticos o falsos acometen los poderes (israelies y aliados) que hacen cómplices a unos equidistantes amorales ciudadanos occidentales que asumen las palabras ‘desproporcionado’ , ‘conflicto’, o ‘guerra’, olvidando que los palestinos son seres humanos y dando pie a que no se acometan acciones contra los causantes de la ocupación y la destrucción vital.

Es por eso, que a Arrigoni y a la Asociación Paz con Dignidad (coeditora) hay que darles las gracias por su valentía en hacer accesible el espejo de lo que ha pasado y, sobretodo, a ver nuestra propia empatía con el ser humano que es destruido por otros, por una perversión del alma humana moldeada por la indiferencia y odio al ‘otro’ o en este caso, a que el ‘otro’ no existe y si lo hace hay que echarlo o matarle. El espejo nos devuelve cuánto de humanos somos en tanto que actuamos para impedir la continuidad de la injusticia y la barbarie.

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